• Luis Casaos

DAMN. de Kendrick Lamar


Calificación: 9.0


Después de estar en la mirada de todos, con memes y especulaciones en Internet; ningún álbum ha tenido más publicidad previa este año que Kendrick Lamar con DAMN. The Heart Part 4 sólo elevó la anticipación del nuevo álbum de K.Dot, dándonos líneas como “Soy el mejor rapero vivo” y terminando con una amenaza a todos los raperos que habían lanzado su álbum antes que él: “Tienen hasta el 7 de Abril para juntar toda su mierda”. Sin embargo, la fecha de lanzamiento tuvo que ser aplazada otra semana, porque se decía que era con el fin de no “opacar” el lanzamiento del Neoyorquino Joey Bada$$.


La humanidad sintió que necesitaba un nuevo álbum de Kendrick Lamar en este momento, necesitaba que regresara y al mismo tiempo, que desempaquetara estos sentimientos conflictivos que estamos teniendo de querer reparar el mundo. Necesitábamos que nos recordarán la alegría de la creatividad salvaje y pura, que nos deleitara con su genio. Simplemente necesitaba un nuevo tapiz musical para envolver y esconderse del mundo (mientras intentábamos entenderlo, lo digo por ‘’NATION’’ y todas esas expectativas de un segundo álbum).


Aparentemente, cansado de la carga de empujar constantemente el hip-hop, DAMN. toma una ruta clasicista a la música rap. Si To Pimp a Butterfly fue el mejor álbum de rap en 2015, este proyecto sería el ideal platónico del mejor álbum de rap en 1995, con una exhibición deslumbrante de rimas vistosas, reglas políticas de concientización y autoexploración. Kendrick tiene muchos talentos: estrella pop, poeta de vanguardia, gran lírico y excelente narrador. Pero aquí explora lo que tradicionalmente conocemos como “rapero”, más que en cualquiera de sus álbumes hasta la fecha. Las rimas de canciones como DNA., ELEMENT., FEEL. y XXX. vienen de forma rápida, furiosa, que parecieran que le salen por naturaleza. En una época en la que ser un rapero lírico y agresivo pareciera estar casi pasado ​​de moda, Kendrick construye un puente hacia el pasado.


Con una salida sónica del jazz funk de “To Pimp a Butterfly” y la sensación melódica y reactivadora de la costa oeste de “Good Kid, m.A.A.d city”, “DAMN.” está mucho más enfocado en el groove comercial y el hecho de escupir sus pensamientos directamente. Con Rihanna rapeando en LOYALTY, queda claro que incluso en su punto más conmovedor, el álbum está hecho para bumpearse a todo volumen en el auto.


A continuación tenemos PRIDE., dando contexto a la bravuconería en HUMBLE., donde ambas canciones abren una ventana a la conciencia de un hombre que se desmorona bajo el peso del éxito, incluso mientras continúa agregando ladrillos a su torre de marfil.

Adquiriendo escritura y producción de personas como Mike WiLL Made-It, Ricci Riera, Kaytranada, Anna Wise, Zacari, Steve Lacy, BADBADNOTGOOD, Greg Kurstin, Alchemist, 9th Wonder y Cardo; Kendrick crea un paisaje sonoro que hace referencia a proyectos anteriores, pero se concentra como un capítulo separado, que debe respetarse como la versión singular que es. Sus usuales compañeros de producción DJ Dahi, Sounwave, Terrace Martin y Top Dawg pastorean el proyecto, el cual está impulsado en gran parte por las contribuciones de Bekon, alias Daniel Tannenbaum, el hombre de sonido relativamente silencioso detrás de un estante de lanzamientos de la costa Oeste que incluye canciones de Eminem, Snoop Dogg y Anderson. Paak.


Kendrick presenta un estilístico homenaje al acento gángster de Cash Money Baller en ELEMENT., ese asentimiento hace eco de un "real recognizes real". Una contribución sorprendente de James Blake ayuda a la canción a levitar más duro que al principio.

Kung-Fu Kenny saca toda su furia en XXX., para darle una buena mirada a los Estados Unidos de América. La contribución breve y moderada del líder de U2, Bono (de la cuál al principio pensábamos que era la peor idea del mundo), es un contraste de enseñanza con la persecución policial en auge de una producción que Mike Will proporciona para los versos de Kenny. Podría decirse que es una continuación muy instruida de Alright, canción que al principio se siente como el desenlace de DAMN.


K-Dot vuelve a ocupar uno de los hermosos beats de "The Heart Part IV" para presentar a FEAR. Kendrick le echa un vistazo a la Biblia para leer el Deuteronomio 28 por sugerencia de su primo, esperando encontrar su lugar entre gente maldita. Profundiza en las consecuencias de la incapacidad de la humanidad para obedecer las leyes de Dios, teniendo miedo de sí mismo y de sus actos en su actual edad.

Con el autotitulado tema de cierre producido por el magnífico 9th Wonder, DUCKWORTH., llega para borrar la idea de que Kendrick estaba casi acabado en “DAMN.” Kendrick Lamar mira cómo todos lo ven, pero también disecciona cómo se ve a sí mismo. “Siempre fui yo contra el mundo / hasta que descubrí que soy yo contra mí mismo”, escupe en la pista final.

Escuchando de adelante hacia atrás o en reversa, “DAMN.” es un álbum muy claro, impulsado por lo que podría ser la declaración más audaz que haya hecho alguna vez. Es un álbum muy Kendrick, político y agresivo, quizá no considerado como su mejor trabajo por muchos, pero sí como uno de los mejores lanzamientos del año por parte de sus fieles seguidores. Un álbum que no es necesario que le implores a tus amigos que lo escuchen, ya que “DAMN.” es su álbum más fácil de digerir y sobre todo con un buen mensaje como siempre.

27 vistas

©2020 por RYRNA.